Conozca a: Jorge Marín (Tallo), del Museo de Arte Costarricense (MAC)

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“Tallo”, como lo conocen sus compañeros; un apasionado por su trabajo.

Jorge Arturo Marín Araya es oriundo de San José, creció en los alrededores de Plaza González Víquez.
Inició su trabajo para el Museo de Arte Costarricense (MAC) en septiembre del año 1979, donde empezó como mensajero. Sobre sus inicios en la institución, Marín comentó: “Yo trabajaba como mensajero en una empresa funeraria y tenía una vecina que trabajaba en el MAC; en eso, el funcionario que estaba de mensajero se pasó al puesto de oficial de seguridad y como yo tenía motocicleta, mi vecina me dijo que fuera a hablar. Primero entré a prueba y cinco días después ya estaba contratado por la institución”.
Luego de su ingreso, Marín trabajó en diferentes puestos, lo que significó un gran avance para él, ya que pudo aprender de muchas áreas que son vitales en el trabajo diario del MAC.
Al respecto, Marín afirmó: “Siendo mensajero sufrí un accidente con la moto, en 1982; al no poder continuar como mensajero, me mandaron a cuidar las galerías que tenía el museo, en donde aprendí mucho. Posteriormente, uno de los compañeros de mantenimiento enfermó y me propusieron cambiar a ese puesto, lo cual acepté y es el puesto en que me desempeño ahora”.
Al desempeñarse en el área de mantenimiento, Marín aprendió a realizar el embalaje de las obras, el montaje de exposiciones y hasta el enmarcaje, pues anteriormente el museo compraba las molduras, los vidrios y la marialuisa. “Nosotros hacíamos este trabajo primero con serrucho; luego, al contar con un mayor presupuesto en restauración, se compró una guillotina y una engrapadora. Ahora se trabaja diferente, pues las obras se envían a un proveedor quien hace el enmarcado, por lo que nosotros no realizamos ya esa labor”.
En la actualidad, “Tallo”, como lo conocen sus compañeros, se encarga de labores muy importantes para la institución, como los montajes en las galerías, el inventario de obras en el acopio, pintura de paredes y colocación de luces para las exposiciones, entre otras labores para que las obras puedan ser apreciadas por el público de la mejor manera.
Ante la pregunta de qué representa el Museo de Arte Costarricense para él, Marín contestó: “Es un lugar muy querido por mí; la institución nos ha dado todo, uno llega a conocer mucha gente en este trabajo, tanto compañeros como artistas”.
En su cargo, Marín afirmó haber conocido a artistas como Francisco Amighetti, Dinorah Bolandi, entre otros. “Muchas veces me tocó ir a recoger alguna obra a sus casas y pues ahí uno tenía la oportunidad de conversar un poco con ellos”, expresó el funcionario.
“Tallo” espera que el MAC continúe con su labor cultural y social, llegando a comunidades alejadas para que todos los costarricenses conozcan un poco los tesoros que esta institución resguarda como joyas, colgadas en sus paredes.
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Fuente: Extracto del Boletín Interno del MCJ que en el mes de mayo 2018 elaboró esta nota dedicada a Jorge Marín del MAC.
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